“Si lo escucho, lo olvido. Si lo escribo, lo recuerdo. Si lo veo, lo creo. Si lo digo, lo entiendo, pero… Si lo hago, ¡lo comprendo! Si lo repito, ¡lo programo y lo reacondiciono! Si lo enseño, logro la sabiduría y el significado”.
Carlos Carrera
Apreciable profesor Luís Soto, estimados compañeros de la carrera. Es para mí un gran honor estar el día de hoy con todos ustedes, para compartirles lo que la frase anterior significa para mí.
Si lo escucho, lo olvido: Éste es el primer paso en el cual se quedan muchas personas y tengo que aceptar que en varias ocasiones yo también. Aunque éste es un paso muy importante ya que el escuchar es el principio para conocer.
Si lo escribo, lo recuerdo: Afortunadamente este paso lo tengo muy desarrollado, de hecho los que me conocen bien saben que mayormente apunto todo en mi agenda además de pegar hojas de papel en la pared y por lo tanto paso al siguiente que es: si lo veo, lo creo. Esto lo hago en primer lugar para acordarme de los pendientes y segundo para motivarme, programarme y cumplir mis metas. Ya que mi cerebro al estar viendo a diario las mismas frases, crea una programación inconsciente de mensajes positivos, y si a eso le sumo el hablar solo, ¡que para muchos les parece estúpido o loco!; llego al cuarto paso donde, lo entiendo. Pero de nada sirve tanta motivación, mensajes positivos, propósitos, idealismos, entre muchas cosas más si no se cumple con el siguiente paso, que es: sí lo hago, lo comprendo. Ya que las acciones son las que nos determinan en la realidad, -según mi opinión-, ¡son el cincuenta porciento de lo que valemos!
Paso número seis: Sí lo repito, ¡lo programo y lo reacondiciono! Pues la repetición es la madre de la retención. Y con la práctica durante mínimo veintiún días se puede convertir en un hábito. Y número siete, si lo enseño, logro la sabiduría y el significado. ¡Ésta es la fase que más amo! ya que en mí esencia está el aprender, investigar y enseñar, cosas que me llenan de placer. Al enseñar encuentro cosas de las que antes no me había dado cuenta por lo tanto, enseño y aprendo cada vez mejor. Me retroalimento. Éste placer está ligado a otro que es el servicio, ya que me encanta ayudar a los demás, y que mejor manera que compartiéndoles mi perfectible conocimiento. Ya que creo fielmente ¡qué sólo la verdad nos hará libres!
Y con esta síntesis termino por expresarles: “Mí ser, en siete pasos”.
GRACIAS.